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EL BOSQUEUn pequeño bosque en medio del patio nos acerca al sentido más puro del jardín romano, que normalmente constaba de dos zonas: una, perimetral y en contacto directo con el edificio, donde se recortaba y se modulaba la situación de las plantas. Esta pequeña área pertenece al dominio humano y por ello se recortan los arbustos y se ponen estatuas y fuentes. Clik para ampliarTras ella, separados por una pequeña valla de entramado de madera, empieza el jardín propiamente dicho y es la parte donde se pretendía imitar el reino de la exuberante naturaleza. Aquí las plantas forman un maremagnum de colores, formas y tipos, aunque en realidad no están abandonadas a su suerte, sino que el cuidado al que se someten no incluye cambiarles la forma (fuera de las podas necesarias). En este espacio lo que se buscaba era “traer” el bosque a casa, imitando la naturaleza, no cambiarlo y dominarlo. |
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Al haber agua corriente muchas especies se deciden a anidar en el jardín, aumentando su belleza. Nosotros aún tenemos un protobosque, pero con el tiempo conseguiremos una esquinita de los jardines de Luculo, otro de nuestros héroes, que introdujo en roma el cerezo, el melocotonero y el albaricoque. |

